lunes, enero 16, 2006

El miedo

Si no había posteado desde el año pasado. Para ser más precisos desde el 12 de diciembre, hace más de un mes. No tuve vacaciones, creo que es el primer diciembre desde hace hartos años que no salgo a tomar un descanso.

A mi jefa (no a mi mamá, a la Diputada) se le ocurrió hacer su informe el día 11 de enero con lo que otra compañera y yo no disfrutamos del acostumbrado receso navideño. Es más, anduvimos en chinga loca pero creo que a final de cuentas valió la pena porque todo salió bastante bien.

Pero en estos días comprobé que es completamente cierto, algo que la sabiduría maternal condensada en frases que con el paso del tiempo se convierten en clichés motivo de mofa. Eso de "Ya me comprenderás cuando tengas tus hijos" es completamente cierto.

Yo creía saberlo todo y no temerle a nada. Pero en días pasados supe lo que es el miedo de verdad, no ese que te da cuando de pequeña porque debajo de tu cama hay mounstros horrorosos que te quieren comer, o cuando tienes temor de no pasar un examen. Y también me di cuenta de que no sé todo lo que yo creía saber.

Resulta que mi cachorro se me enfermó, así de repente se me puso bastante delicado. Todo comenzó con un resfriadito simple, que por cierto yo le contagié y en dos días ya tosía, le dolía y le empezó un "chiflidito" extraño en el pecho. Al día siguiente lo llevé con su pediatra quién me dijo que traía muchísimas flemas y que le estaba costando trabajo respirar. Hasta ahí yo estaba relativamente tranquila, hasta que me preguntó "¿Tiene seguro de gastos médicos mayores?" entonces comprendí que el cachorro estaba realmente enfermito, de Bronquilitis me dijo su doctor, que es un grado más grave que la bronquitis y uno previo a la bronconeumonía. Yo le respondí que no tenía ese seguro y me dijo: "entonces le vamos a aplicar nebulizaciones cada 4 horas" y me dió la receta.

No lloré por obra de Dios, pero al subirme al carro comencé a chillar cómo una niña pequeña. ¡Qué miedo! ¡Qué horror de que algo grave le pasara a mi pedacito de vida! le pedía a Diosito que me lo sacara adelante. Todo mi temple, mis conocimientos, mi valentía se esfumaron en ese instante.

Afortunadamente mi hermano mayor tiene un aparato nebulizador y rápidamente Pollo fue a conseguirlo. Llegó con él a la casa y mi hermana Panchita y yo le dimos la primera sesión de su tratamiento, pero mi cachorro se asustó tanto y lloró demasiado por lo que se le dificultaba más respirar.

Le hablé de inmediato al pediatra para decirle que lo internáramos, pero me dijo que me calmara y que no me precipitara, que le diera sus nebulizaciones cada hora y que le hablara más tarde para ver cómo seguía. Así lo hice y el bebé se veía mejor entonces le comenté que no había problema. Pero en la madrugada se despertó con fiebre, lo que nos asustó a Pollo y a mí. Pobre Doctor, yo creo que nos alucina. Le llamamos a la 1 de la madrugada para decirle que estaba con mucha fiebre, y nos dijo que sólo le diéramos Tempra y continuáramos con el tratamiento. Yo le había dado Neo Melubrina, y mientras le practicábamos su nebulización se le empezó a bajar la temperatura. Una vez sin fiebre el muy díscolo empezó a jugar !a las 2 de la mañana! pero no nos importó, ya se veía bastante bien.

Por fortuna y gracias a Dios continuó mejorando pero el Doctor me dijo que el bebé no podría salir en siete días, así que tuve que caer de paracaidista con mi madre toda vez que yo tenía harta chamba y no podía pedir permiso para faltar.

El jueves lo llevé otra vez con el Doctor y me dijo que tenía que continuar con el tratamiento y mantenerlo encerrado otra semana. El Pollo otra semana más exiliado en mi casita.

Ahora volvió a amanecer con bastante tos, pero espero que ya no se empeore. Ya estoy harta de la tos.

Por cierto, hoy cumple 7 meses mi cachorro. Les dejo una foto para que vean que cada mes que pasa mi Chumel se pone más y más guapo, igualito a sus padres. Me pregunto ¿quienes serán sus padres?

Un abrazo y espero ya actualizar esto con mayor frecuencia.

5 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Echele ganas Rana, que así son los bebés. Darío era cliente frecuente de hospitales. Por el asma, todo resfriado se le convirita en bronquiolitis.
Pero ya sabe, son de hule.. basta con que aguanten unos años más de guarderías y kinder, pa agarrar defensas, y al rato ya no tiene uno que preocuparse mas que por las picadas de araña (que se dejan hacer a proposito) o las caídas de árboles y bicicletas.
Su bebo es sano y fuerte, va a salir de esta más fuerte, como de todas las demás. Y la mamá también... sé lo que se siente, Alex fue a dar al hospital a las tres semanas de edad. Lloré lo necesario para agarrar aire y seguirle. Y todavía estamos aquí.
Cualquier cosa que se te ofrezca, no dudes en llamarnos, nomás no voy a ver a los bebés porque la de la bronquitis ahorita soy yo.
Mando muchos besos y abrazos.

Guendi dijo...

Que miedo amiga! eso de que "cando tengas tus hijos comprenderas..." es super cierto. Si ya hasta ahorita con el mero "cuando tengas tu propia casa..." tengo.

Cuanto amor... ya queir sentir eso :0 Y gracias a Diso que la cosa ya va mejor (cuenta con ms oraciones para que el Pochito salga bien muy pronto , ya veras!)

webita dijo...

a mi sobrina le pasó lo mismo la semana Navido-Añonuevezca, pobrecita, no dormía ni nos dejaba dormir, pero afortunadamente ya está muy bien, espero que tu cachorro también siga mucho mejor, mis mejores deseos Doña Rana!!!

Shelle Bataclana dijo...

Rana!
Tiene que ir a mi blog!
Has sido Elegida!

Lucy dijo...

Oye, llegue a tu blog por accidente, estaba en el de un amigo y luego me metí al de un amigo de él y luego llegue a este. Neta que me hiciste llorar. Yo no tengo un cachorro, yo tengo un zorrillo de tres años. Antes mi temporada favorita era el invierno, me encantaba andar con las orejas heladas y los cachetes partidos. Pero ahora...malditos resfrios! Qué sustos te sacan!!! Yo termine con mi lepe con un dolor espantoso de oídos un miércoles a las 2 de la mañana en la clínica del park. En marzo lo habían operado de los oidos asi que uno piensa luego luego tooooodo lo que pueda pasar! El pobre estaba en un grito, luego no sabes qué es peor, si cuando ya no hablan o cuando ya y te dicen que les duele y tu con cara de: qué hago?!?!? Finalmente lo inyectaron y se le pasó. Regresamos a la casa y yo vomite del susto jaja (ya después de todo el relajo) . Gracias a Dios no pasó nada, pero lepes que sustos te dan! Y a mi tan ridícula que se me hacía mi mamá cuando me decía: cuando pasas una mala noche por que se te enfermo el chamaco, en la mañana cuando se ríe se te olvida todo (yo decia: simon! Como se te va a olvidar después de la friega que te pones!) Y mira ahora, cada rato lo compruebo...
Gracias esta bien chido tu blog.