viernes, septiembre 09, 2005

Clásicos domésticos

Mi aguda observación me hizo reflexionar sobre todo aquello que podemos encontrar en una casa mexicana promedio. Objetos y situaciones determinadas que se vuelven tan cotidianas que pasamos inadvertidas y se convierten en un hábito o parte del entorno doméstico.

He aquí una lista de cosas que he nombrado "Clásicos domésticos".

Intimidad colgada en el baño

La mayoría de las mujeres, y me incluyo, tenemos la costumbre malsana o buena usted elige, de lavar nuestra ropa interior en la regadera, específicamente, los calzones. En el mejor de los casos, una vez que se sale de la ducha se tienden en el patio, pero si la premura matinal o una mascota mal portada no lo permiten, se opta por el recurso de colgarlos en la jaladera del cancel, en el toallero, en el tubo de la cortina, en el lavabo, o la llave de la regadera. Hay quienes incluso, utilizan una habitación ajena al baño y utilizan cualquier mueble: Una silla, un ventilador o la cabecera de una cama, para dejar secando la mencionada prenda íntima.

Es un habito que las mujeres hemos adquirido de generación en generación, habrá que ver si tiene algún trasfondo antropológico o sociológico, e incluso, freudiano.

Toallas de reúso

Epoca de lluvias, abres la puerta de tu casa y encuentras que el agua se ha metido al sitio en dónde moras. ¿Cómo puedes eliminar la humedad? El trapeador resulta insuficiente, te cansas de enjuagar y exprimir. ¿Qué puede ser lo suficientemente absorbente para recoger toda el agua esparcida en el lugar? Tu mente se ilumina y recuerdas aquella toalla que compraste hace cinco años y que además de descolorida, se encuentra raída. No te quisiste deshacer de ella porque en tu subconsciente sabías que en algún momento, iba a resurgir su capacidad de uso ya que la utilidad primaria para la que fue concebida, está ya bastante mermada. Vas por la toalla, la pasas por el piso y en menos de lo que canta un gallo, acabas con toda la humedad. Y cómo la absorbencia de la toalla vieja está más que comprobada, decides ponerla en la puerta para que el agua no vuelva a entrar a tu casa. Ahora tiene el uso de tapete, jerga y guardapolvos. ¡Qué mágico! ¿no?

Memorias de una pachanga

Bodas, XV años, bautizos, graduaciones. En todas estas fiestas los organizadores se esmeran en colocar los centros de mesa más hermosos, y los recuerditos más monos, todo ello porque saben que las féminas tenemos la costumbre de acarrear con los adornos para posteriormente, ubicarlos en algún sitio de nuestra casa. Incluso, cuando llegamos al lugar del evento y admiramos los objetos decorativos, de inmediato pensamos en qué lugar pueden quedar mejor o qué parte de nuestro hogar necesita un poco de más adornos. Hay arreglos florales naturales o artificiales, canastos, envases de cristal o velas que pronto se transforman en parte del menage doméstico. Aquella que diga que nunca ha tenido un objeto de este tipo decorando su casa, que arroje la primera piedra.

Una olla que se niega a morir

Las amas de casa nos vamos volviendo un cúmulo de ideas y supersticiones con el paso del tiempo. Y al transcurrir las semanas, los meses y los años nos damos cuenta que nos convertimos en una copia al carbón de aquello que tanto nos molestaba de nuestras madres. Cuando estamos al frente de una casa, vamos tomando preferencia por algunos objetos propios del manejo doméstico: elegimos un determinado trapo para limpiar los muebles, nos gusta más utilizar una vajilla en específico, preferimos una clase de cubiertos para comer y agarramos una cacerola en especial para cocinar desde unos frijoles hastas una suculentas mignonetas en salsa de champiñones. Todo porque creemos que agarran mejor sabor y consistencia. Obviamente, la mentada cacerola va envejeciendo y el resto de los utensilios se empolva en la alacena mientras observa la carrilla que se le da a la olla en cuestión. Todo por servir se acaba y la cacerola llena de cochambre y con el esmalte o teflón desgastado pide que la jubilen e inteligentemente se tira al piso para que se le rompa una o ambas asas. ¡Ilusa de ella! aún así, el ama de casa sigue dándole la misma carrilla, pues aprovechando su precaria situación ahora opta por utilizarla para hervir el jabón zote con el que se lava la ropa blanca. Así que no les extrañe ver una olla vieja adornando la estufa de cualquier casa.

Tejido de alta resistencia

¿Quién dijo que la ropa vieja va a la basura o al bazar? Noooooo, en absoluto. La ciencia domestica ha demostrado después de años de investigación que los tejidos y las fibras de las telas de ropa vieja poseen propiedades únicas que las hacen aptas para la limpieza de la casa. En especial las camisetas "Fruit of the loom" del jefe de familia, los calzones de la misma marca de los niños pequeños o mejor aún, esas playeras en colores chillantes que ostentan la leyenda "Fueron a Mazatlán y nomás me trajeron esta Pinche playera" con la imagen de un marlín son las más aguantadoras, aún que a la primera lavada pierden el 60% del color y el 90% de su forma original. Así que no es extraño encontrarse en la alacena de artículos de limpieza de una casa, retazos de estas prendas con restos de polvo de los muebles, limpiador de vidrios o pinol. También son muy buenas para limpiar el fregadero después de que se ha terminado de lavar los trastes.

Además de rico, útil

Casa mexicana que no tenga este objeto en su haber, no puede llamarse casa. Un empresario visionario combinó tradición y consciencia ecológica en un sólo producto: el mole "Doña María". Un platillo típico de nuestra rica historia gastronómica se transforma en un utensilio de cocina indispensable. Y es que después de haber preparado esta suculenta comidita acompañada de un rico arroz y unas tortillitas de maíz calientitas, la madre mexicana tiene la consigna de poner a remojar el envase de mole en agua caliente durante toda la noche para que por arte de magia a la mañana siguiente, ese contenedor se convierta en un vaso. El creador de esta marca de mole visualizó mucho antes que cualquier otro empresario, la necesidad de preocuparse por el medio ambiente por ello, en lugar de poner el producto en un feo empaque de cartón o una nociva lata de aluminio, decidió colocarlo en un recipiente de cristal para que el ama de casa encontrara utilidad en el mismo, y no contaminara al desechar el empaque. Aunque mi teoría sea falsa, lo cierto es que en cualquier casa mexicana podremos encontrar cuando menos un ejemplar de este tipo. El agua de limón o el refresco no tiene el mismo sabor cuando se sirve en un vaso que no sea de mole. Seguramente, el éxito comercial de esta marca se debe en gran proporción al contenedor, pues desde que yo tengo uso de razón tiene la misma imagen. Recordemos que "La Costeña" en un principio lanzó su marca de mole en un vaso de vidrio muy simpático que parecía jaibolero, pero ni aún así pudo siquiera igualar al líder "Doña María" motivo por el que salió del mercado. Hay variantes de este clásico, cómo el vaso con la imagen de San Juditas Tadeo o la Virgen de Guadalupe característico de una veladora, pero sin lugar a dudas, el gran clásico del hogar mexicano es el vaso de mole "Doña María".

Un clásico con doble uso. Posted by Picasa


Por cierto, ayer escuché a La Shelle en el radio. Se oye bastante bien, muy naturalita no cómo esas locutoras que pretenden escucharse muy experimentadas y fingen y engolan la voz, y caen mal. Mi Shelle, para que vea que eso de trabajar en la hot line y las consejeras de la amistad al fin sirvió de algo, y le dió tablas para la locución.

4 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Me confieso culpable de todo lo mencionado. Menos lo de los calzones. Todavía no lo entiendo.

Guendi dijo...

Mi casa sigue siendo mexicana, de acuerdo a tus estandaraes, y mes iento sumamente orgullosa. JA! Mi mama usaba calcetines de trapos tambien; mismos que son super practicos, porque no solo limpian, sino que protegen las manos cuales guantes.

Xana dijo...

Lo de los calzones vale, jejeje... pero no lo practico........ me he reido jaja muy bueno el post mucho tiempo en casa eh!, Y COMO ANDA MI SOBRINO, BUENO YA SE TODAVÍA NO ANDA, PERO COMO ESTA.......

Doña Rana dijo...

Los calcetines son una buena idea, no me la sabía. Tendré que aplicarla en mi casa. Con respecto a los calzones, Pollo me platicó que una vez que hizo una tarea en equipo en casa de una compañera, pasó al baño y cuando iba de salida estaban unas tangas colgadas en la perilla de la puerta. Tuvo una mezcla de asco y pena ajena. Mi niño Xana, bien gracias a Dios. Gordo y rozagante. Risueño y parlanchín, bueno, son puros sonidos guturales.