lunes, julio 28, 2014

En el cuarto piso.

Pues llegué a los cuarenta y aunque dicen, dicen que los cuarenta son los nuevos treinta en realidad pienso que quíen acuñó esta frase, de plano sufría alguna especie de desorden metabólico o genético que le impedía crecer.

Me dispuse a buscar fotos que ilustraran este post.  Gogleé "mujeres de cuarenta" y esto fue lo que salió.




 Pues no, nada que ver conmigo.  Pero bueno, mi estilo de vida es muy diferente al de Halle Berry o Catherine Zeta Jones, o las otras dos mujeres que definitivamente son modelos.  Así que me dispuse a buscar: mujeres de cuarenta reales.  Y el resultado fue el siguiente:




No pues si ese es el modelo de "cuarentona real", entonces soy de un planeta diferente.  Y puede ser cierto, la mayoría de mis amigas sí encajan en algún patron de estos por lo que, luego entonces yo soy la rara o el fenómeno.

Y es que aunque nunca me ha importado la edad, pues cada una de las etapas de mi vida las he vivido plenamente y he aprendido de los errores que he cometido, de los aciertos que he tenido, de las experiencias positivas y de los descalabros, la serie de vivencias por las que he pasado en los últimos dos años me hicieron replantearme la forma en la que me he conducido todo este tiempo y de las expectativas que tenía sobre mi existencia.

Quería llegar de otra manera a mis primeras cuatro décadas, un poco menos lastimera por así decirlo.  Aunque suene superficial (cosa que yo no soy) deseaba llegar a los cuarenta sin esta panza tan espantosa que me cuelga por delante.  Si bien es producto de haber traido vida y tener la bendición de dos hijos a los que amo, no me siento feliz por tener esta especie de mandil de carne aguado, celulítico, estríado y sobre todo, prominente.  Muchas personas me han criticado, regañado o incluso se han enojado conmigo porque no tengo el menor recato en manifestar la repulsión que tengo por esta barrigota.  Yo sólo quisiera saber si ellos o ellas todas las mañanas tienen que verse al espejo y observar algo tan espantoso, algo que no cabe en su ropa y que fuera de ella se vería fatal.  Esconderla, aplastarla o moldearla es una tarea titánica que resulta imposible mostrando una imagen de mí que me desagrada por completo.  Dicen que debo aceptarme tal cual soy, pero eso es fácil decirlo para quien tiene una apariencia agradable, me encantaría que estuvieran en mis zapatos o mejor dicho, en mi panza un día, un solo día a ver si cómo roncan duermen.

También, me hubiera encantado llegar con una actividad remunerada, propia o a través de un empleo, algo que me diera seguridad para poder cubrir mis necesidades sin presión o sin angustia, pero sabemos que la mayoría de las oportunidades se le dan a mujeres jóvenes de buen ver y  volvemos al punto anterior, ni joven y mucho menos de buen ver.  Y ¿a dónde se van mi capacidad, experiencia, aptitudes, habilidades y todo lo que soy en un mundo en el que eso vale un pepino porque se venera la juventud y la belleza? Si alguien sabe en qué los puedo utilizar, que me lo diga.

Y por último, para finalizar con esta breve lista, emocionalmente no estoy en mi mejor momento.  Me han pasado muchas cosas en estos últimos meses; la muerte de mi mamá, los problemas de pareja, la enfermedad de mi hermano, no han abonado en absoluto a mi bienestar y me han hecho pasar la que por mucho es la peor etapa de mi vida en este aspecto.  Tengo días buenos y malos, y a veces veo este lapso cómo un período gris y desolado. He llegado a pensar que esto no tiene para cuando terminar pero trato de ponerle corazón y entusiasmo a mi vida porque si no, se que todo se va a ir para el carajo.

Sin embargo y a pesar de esta lista de "quejas amargas", mis cuarenta también me han dado muchas razones para sentirme feliz.  El amor de las personas que me rodean, desde mi círculo más íntimo: mi adorado esposo y mis amados hijos, pasando por mis hermanos, mis sobrinos, mis parientes de lejos, la familia política que es para mí simplemente mi familia, hasta mis amigos: aquellos con los que convivo con mayor frecuencia por formar parte de mi rutina o esos con los que puse distancia de manera involuntaria pero que me demostraron que aún soy parte de su vida y que me tienen en sus afectos.  Todos y cada uno de ellos son plena y absolutamente correspondidos y con sus muestras de amor me dan fuerzas para seguir adelante, para valorar lo maravillosa que es mi vida independientemente de los aspectos que me pudieran resultar molestos o incluso, insoportables.

Trataré de que todo lo que amarga mi existencia me incomode cada día menos, sobre todo aquellas cosas que por lo pronto no puedo cambiar.  Sé que es cuestión de actitud y a pesar de que no me siento cómoda voy a tratar de modificar mi percepción de la realidad y ver las cosas con otra óptica.

Estoy en el cuarto piso de mi vida y aunque de entrada, no me guste lo que veo aquí, con optimismo poco a poco puede que me adapte y hasta incluso, le agarre cariño a lo que suceda en esta etapa.  Después de todo, de eso se trata la vida, de tomarle el gusto a lo bueno y a lo malo ¡ah, pero eso sí! en cuanto tenga dinero, me opero para quitarme esta pinche panzota que repudio con todas mis fuerzas, espero que pueda algún día.


3 comentarios:

Vilma Matus dijo...

Amiga que mal plan. Creo que estás muy depresiva y tienes que atenderte. Yo tengo la certeza de que estamos donde queremos estar y tenemos lo que nos hemos labrado. Igual paso del 4o. Piso como dices y no soy modelo, pero me ejercito por salud y estética por supuesto, no podemos negar que es muy gratificante sentir las piernas y el abdomen firme y si creo en los "nuevos 30s". Nadie me calcula más de 35. Igual he vivido plenamente mis etapas de vida. Y si por supuesto ya no se me ven 25, no me gustaría regresar a esa bella época de juventud porque es cuando más le macheteas. Si amiga, yo le trabaje mucho y las "buenas oportunidades" como tu dices no me las dieron por bonita, (modestia a parte lo soy y muy atractiva)yo le trabaje y al doble,nadie me ha regalado nada;' porque en un mundo tremendamente masculino esas oportunidades nos cuestan más como mujeres. Soy independiente económicamente y gracias a Dios, a mi esfuerzo y al amor a mi profesión tengo un buen ingreso y departamento propio. No tuve hijos por elección y te puedo decir que si escogiste esa vida que tienes, acéptala ámala y disfrútala!!!. Mi actual pareja es 9 años más joven y nos amamos profundamente porque lo que podemos darles a los 40 nadie más se los da. Y no me refiero a la etiqueta con que se nos caricaturiza quienes piensan que los mantenemos, ja!...nada que ver. Los 40 en el 2015 son toda una experiencia!!!...Saludos...

Vilma Matus dijo...

...y recuerda "la felicidad es un trayecto, no un destino". No esperes nada, ni a nadie. La vida es una y esa no espera nunca, no espera por nadie...

Elisa dijo...

Me identifiqué plenamente con este post, que veo que es de hace 2 años pero bueee... el pasado agosto cumplí 40 y yo también quisiera deshacerme de ese mandil celulítico jaja hasta que encuentro a alguien que piensa lo mismo de esa zona, pues cuando menciono que me siento un marsupial, porque tengo mi bolsita integrada en la panza y hasta con tatuaje de zipper, no falta que me digan que fue por darle vida a mis dos niños, que no reniegue, que bla bla, es sencillo cuando no están en los zapatos de una. En mi caso tengo 2 niños, uno de 5 y otro de casi 2, fui mamá a los 34 y luego a los 38, en el kinder de mi hijo puras mamás de 18-20 años que a veces me hacen sentir poco fuera de lugar, como si fuera un dinosaurio en extinción que parió a destiempo y si me preguntan en que año nací solo dicen uyyy hace muchooo

En fin!, ciertamente mis hijos son una gran bendición y satisfacción, mi esposo y en si mi núcleo es algo que amo con todo mi corazón.
Creo que hay días que el espejo nos da una cachetada en la autoestima y el metabolismo otro poco... he intentado bajar de peso con el mismo nutriólogo con el que fui cuando nació mi hijo mayor, en aquél entonces bajé 17 kgs y medio y hoy que traigo 10 arriba, al parecer todos concentrados en ese mandil del terror, no bajo ni un gramo, tiroides bien, hormonas bien... "señora no tiene nada, bajará cuando tenga que bajar", pues ya veremos.

Saludos cibernéticos, desde Chihuahua