viernes, junio 21, 2013

Chamacos talentosos.

Mis críos tienen muchos talentos, no me ciega el amor de "mamá cuervo"... bueno, un poco, pero en realidad ambos tienen aptitudes sobresalientes para muchas tareas.

Jesús es hábil para los deportes, ama bailar y lo hace con un ritmo que creo que ni yo ni su padre tenemos, le gusta escribir y tiene una imaginación inagotable para crear historias que no parecen producto de la joven mente de un niño de ocho años.

Gael, por su parte, tiene chispa y carisma, una espontaneidad increíble y un don para dibujar que puede provenir de algún gen recesivo de tercera o cuarta generación.  Además de que me sorprende con su inteligencia, ya casi lee y apenas pasará a tercero de preescolar que cursa en una escuela pública en dónde la lecto-escritura no es una prioridad sino un proceso natural.

Acabo de descubrir un nuevo talento de ambos.  No puedo evitar reirme de recordar la forma en la que han aprovechado un viejo celular que tiene cámara integrada y con el que graban algunos videos.

Resulta que hace poco más de un año, mi celular ya no quiso funcionar más.  Un buen día su batería se descargó y ya no encendió por más que le moví al cargador de un lado y del otro, lo cambié de toma corrientes y creo que hasta lo llevé a Teotihuacan al equinoccio de primavera para que pudiera cargarse de energía.

Bien, pues lo jubilé y arrumbé en un cajón de mi buró que más bien parece contenedor del "Reciklatón" por la cantidad de basura tecnológica que hay en él.  Mi hermano Héctor tuvo a bien en prestarme un celular de esos que te regalan en Smart junto con los Happy Beans en la compra de $100 de productos Bimbo o Barcel, digo, para no quedarme incomunicada con el único inconveniente de que no tenía el cargador.

Recordé que tenía el viejo accesorio de ese celular jubilado que podía servirle a mi nuevo artefacto que parecía sacado de una caja de cereal.  Dicho cargador me funcionó bien algunos meses hasta que me di cuenta de que tenía un falso contacto y pasó a mejor vida.  Por fortuna, en una tienda encontré un cargador nuevecito que adquirí por la ridícula cantidad de $25, pues de acuerdo con el dueño del comercio "es de los viejitos".  Bueno, llegué a pensar que me lo podría regalar por la forma en la que me lo dijo, así como que "pues le cobro el producto por no dejar".

Hace un par de días, tuve la brillante idea de poner a cargar ese celular viejito con la sorpresa de que funcionó.  Chuy ni tardo ni perezoso me lo pidió y rápidamente le encontró una aplicación.

Graban videos que me resultan muy divertidos, al menos a mí me lo parece sobre todo por que ambos están en la misma sintonía y se complementan a la perfección con sus ocurrencias.

¡Jajajajajaja! me encantan mis chamacos y sus talentos.  Son una caja de sorpresas.


P.D. Si pudieras crear un hashtag ¿cuál sería?

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