viernes, enero 21, 2005

Historia de una vejiga

Mi robusta humanidad ha sufrido más cambios en estos últimos cinco días que en mis primeros cuatro meses de embarazo. A pesar de los achaques, yo no sentía nada extraño. Hasta hace una semana, me sentía como si no estuviera embarazada. Pero hoy, hoy es otro boleto. La panza está mas grande de lo normal, de hecho un pantalón que hasta el domingo subió el zipper completo dejando desabrochado sólo el botón, hoy tuve que amarrar con una liga. Y en la noche mi vientre se siente duro, duro. No sé la razón. Pero lo más significativo es que ahora parezco un caballo.

Quienes me conocen de hace años saben que no me caracterizo por tener mucha capacidad para contener la orina. Aún recuerdo que en mis años mozos universitarios recibí el mote de "La Mujer Miónica" y mis compañeros sabían que la hora de clase había terminado porque invariablemente tenía que abandonar el salón de clases para ir al tocado a desalojar el agua. Mi vejiga no respetó ni las estrictas leyes de Dominga Juana, una maestra mamelucona que no dejaba entrar a nadie una vez que había cerrado la puerta, y de igual manera no dejaba salir a nadie bajo ninguna circunstancia. A mi vejiga no le importaba, ella quería desalojar y punto y yo tenía que darle gusto. Así que no era raro que mis compañeros me vieran levantarme sin ningún pudor y luego volver a entrar muy campante. La maestra primero lanzaba miradas inquisidoras, pero luego se dió cuenta que tanto a mí como a mi vejiga nos valía, así que optó por ignorar el hecho.

Desde ayer he vuelto a recordar esas miradas, porque tengo que ir al baño a cada momento. Si antes era cada hora, hoy es cada 20 minutos o cada media hora. La secretaria que se encuentra frente a la puerta del baño me echa esas miradas domingajuanescas lo que en un principio me incomodó, pero debe entender que estoy embarazada y las embarazadas mean con mayor frecuencia. Y si a eso sumamos que yo soy la "Mujer Miónica", pues me he vuelto una embarazada doblemente miona.

Bien lo había vaticinado la Beba, que me iba a hacer muy miona. ¡Beba, tiene boca de profeta! ¡Beba tiene dotes de vidente! Qué Giovannita la que predijo el asesinato de Colosio, el ataque a las Torres Gemelas y el Tsunami, ni qué nada. La Beba es la auténtica profeta. Yo no pensé que se pudiera ser más miona, pero heme aqui, rondando cada media hora el baño.

Si me invita ahora el Pollo al cine, espero que no me tenga que estar levantando cada media hora. Imaginense que me tenga que salir minutos antes del final. Tendré que abstenerme de ingerir líquidos dos horas antes de la función.

4 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Hínquense ante mi presencia, mortales!!!

Guendi dijo...

Era de esperarse! Jaja.. creo que tus dias de cine se acabaron a menos que vayas a ver unicamente las que estan en la sala mas cerca del baño (como en mis "Bienaventuranzas, eh?)

la flaca dijo...

Aquí vengo a molerte a ti también Ranita, yo sé que tú no puedes donar sangre, pero si conoces a alguien que sea A positivo, mándalo al hospital Morelos del seguro social, que pregunten por la señora Lourdes Ortiz Carrejo, es la mamá de Lily y Gabriel Guerrero. Es muy urgente.

la flaca dijo...

jajajaja Ya te estabas tardando!!! Aaahh, hasta me acordé de un Vox Populi de tu salón donde aparecían caricaturas tuyas y de la Chalana Colette... jajajajajaja